sábado, 26 de mayo de 2012

Shakeaspeare y Hollywood

Acabo de leer un larguísimo compendio de las tragedias de Shakeaspeare, y confirmo no solamente su gran influencia en el teatro de su época y el de ahora, sino también en el hijo menor de las tablas: el cine.

Hollywood sigue alimentándose del bardo inglés, con producciones como El Mercader de Venecia, con Jeremy Irons y un impecable Al Pacino en el papel del despiadado prestamista judío Shylock; y deslizando personajes y diálogos en sus mal disimulados guiones.

Por ejemplo, en All The King´s Men, Patricia Clarkson llega a contarle apurada a Sean Penn que le han abierto una investigación penal. Dice que le deje tomar aire para seguir hablando, y Penn cuál diálogo isabelino afirma que si respira y habla porque no sigue contando el mensaje. Es lo mismo que le dice Julieta a su ama, cuando la envía por un urgente recado de su enamorado Romeo Montesco.

No menos isabelino resulta el nick name del personaje de la sensual Jessica Alba en Sin City, de Robert Rodríguez. La niña Nancy le escribe cartas a su enamorado (Bruce Willys), firmando como Cordelia. Es el nombre de una de las hijas del Rey Lear, tragedia de Shakeaspeare.    

Y en El Padrino III, Francis Ford Coppola le hace decir a Joe Mantegna, en su célebre confrontación con Andy García, donde el cubanoamericano le arranca un pedazo de oreja “Don Corleone, todos los bastardos mienten. Shakeaspeare escribió poemas al respecto”. No dejé de recordar al aventajado bastardo Edmundo que con intrigas y calumnias logra desplazar a su hermano Edgardo, como el preferido de su padre y así heredar todos sus bienes y hacienda

Algunas obras de Shakeaspeare han sido adaptadas directamente por Hollywood. Recuerdo haber visto en las botas de Otelo a Laurence Fishburne, el mentado Morfeo en Matrix. Hace poco en Cinemax me deleité con un Hamlet estelarizado por Mel Gibson y Glenn Close en el papel de la madre Gertrudis. El antisemita australiano hace un destacadísimo papel, a mi juicio. Hasta en un bodrio de película donde los personajes saltan del cine a la realidad, Schwarzenegger recita el célebre “to be or not to be” que inmortalizara Hamlet al descubrir el asesinato de su padre a manos de su tío.

Los estudios continuarán alabando y pervirtiendo por igual al gran bardo inglés de todos los tiempos.  

viernes, 25 de mayo de 2012

Censura de la Metropolitana de Ibagué

Ibagué, 15 de mayo de 2012


Señor Coronel
FERNANDO MURILLO ORREGO
Comandante Policía Metropolitana
Ciudad


Asunto: DECLARACIONES DE SU ÚLTIMA RUEDA DE PRENSA

Apreciado coronel:

Como muchos ciudadanos de esta comarca, seguí los resultados de la operación ‘Claridad’, que el pasado doce de mayo, desvertebró la denominada organización del ‘Cartel del Tomate’, la cual desde ya, pondero y alabo en grado sumo, como contribución a la seguridad y convivencia ciudadana de Ibagué.

Mi preocupación estriba, no solo como ciudadano, periodista del área judicial de diversos medios radiales y escritos, sino como autor, ya que en todos los medios de comunicación locales, escuché y leí comentarios un tanto irónicos y que no corresponden con la realidad, al usted hablar sobre los pormenores de la citada redada.

Por ejemplo, el diario El Nuevo Día, del 13 de mayo hogaño, trae las siguientes declaraciones atribuidas al comandante de la Policía Metropolitana: “Alias ‘El Tigre’ era la cabeza visible de esta organización, escribió un libro de arrepentimiento contando las anécdotas de su ámbito delincuencial, pero encontramos que no ha dejado de ser el delincuente que todos reconocemos y está muy comprometido en hechos posteriores a su captura” (sic).

Para su conocimiento y demás fines pertinentes, le informo que el libro de mi autoría titulado “Es la hora de nuestra muerte. Amén”, y lanzado al mercado, en diciembre de 2011 en el departamento del Tolima y otras localidades, no pertenece a la autoría del ciudadano José Alexander Granada Gallón, conocido en los ámbitos delincuenciales con el alias de ‘El Tigre’. Ni mucho menos este individuo fungió como coautor, editor, colaborador o ejecutor de la obra en la modalidad de ‘ghost writer’, tan de moda en nuestro villorio.

Esta obra de investigación periodística, fue escrita en su totalidad por el suscrito y registrada también los correspondientes derechos de autor en dos instancias diferentes: la Cámara Colombiana del Libro, donde se obtiene el ISBN (International Standard Book Number) y el Código de Barras para su comercialización; y ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor, dependencia adscrita al Ministerio del Interior. (Ver anexos).

Con lo anterior quiero ponerle de presente, que este libro se basó en una exhaustiva investigación periodística de más de un año, y que si bien se habla en un capítulo sobre los crímenes y andanzas de alias El Tigre, este acápite solo compone un capítulo de la obra, el cual abarca otros individuos y otras modalidades delincuenciales que afectan y siguen afectando a la ciudad de Ibagué.

Quiero contarle coronel, que si bien he venido siguiendo el proceso penal de Arbey Bonilla, ‘El Señor de la B’, alias El Tigre y demás, no conocía personalmente a ninguno de estos sujetos. Solo hasta principios de diciembre de 2011, tuve contacto con el señor Alexander Granada, esto porque me fue autorizada por la Dirección Nacional del Inpec, una entrevista con el recluso, en la cárcel de Alta y Mediana Seguridad de La Dorada – Caldas, hasta donde me desplacé tomando el registro correspondiente de la versión de los hechos del interno, de la cual, una pequeña parte, fue registrada en mi libro investigativo. De todo lo que se habló allí, fueron testigos servidores públicos, guardianes del Inpec, y nunca se trató de una reunión soterrada o que persiguiera oscuros fines.

Además, al señor Granada Gallón, se le hizo saber, que su versión, al igual que muchas otras entrevistas y documentos iban a ser incluidas en la obra. Lo anterior, se corrobora con lo publicado en el diario Q’hubo de nuestra ciudad, el pasado 29 de marzo, donde en una de sus comparecencias al Palacio de la Justicia, alias El Tigre se muestra extrañado con la aparición del libro y critica que allí se muestren documentos e investigaciones judiciales que le comprometen. Es decir, ni El Tigre, ni Correa Carvajal, se pusieron de acuerdo para publicar un libro donde se mostrara al primero como paladín o víctima de una injusticia. Se mostraron los hechos comprobados, de una manera cruda, y si se quiere descarnada, pero no amarillista ni especulativa. (Ver anexos).

Aparte del malestar del señor Granada Gallón con el libro, he sido notificado que el señor Arbey Bonilla Puentes, tampoco se encuentra muy a gusto con la publicación de mi autoría y ha prometido retaliaciones contra el suscrito, las cuales ya he puesto en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación, la Fundación para la Libertad de Prensa - Flip y otras instancias.

Con su comentario, quedó la sensación ante la opinión pública, los colegas, compañeros de trabajo, familiares y quién sabe qué otros sectores, que el suscrito periodista se prestó para hacer un panfleto o hagiografía (vida de un santo) acerca de un bandido que quería expiar sus culpas o hacer apología de la actividad delincuencial. Nada más lejos de la realidad, pues si usted coronel Murillo, leyó la citada obra, en la introducción de la misma se advierte que no se está haciendo ninguna oda a los criminales, sino que por el contrario se condenan y rechazan todos sus delitos, en especial, los que atañen con la vida del ser humano.

La verdad coronel, he sentido que siendo usted la cabeza visible de un excelente cuerpo uniformado que llegó a nuestra ciudad con inmejorables resultados, con su comentario de marras siembra un manto de duda sobre mi ejercicio profesional, el cual en los últimos diez años no ha hecho más que denunciar con independencia objetividad y ética, todos los factores de violencia, grupos armados, de narcotráfico, corrupción administrativa, de cuello blanco y demás, que me han valido, no solo el reconocimiento de mis conciudadanos, la publicación de cientos de notas en periódicos y revistas, dos libros de investigación, sino también amenazas, persecuciones y más de siete denuncias penales, tutelas y demás, de las cuales he salido avante en todas, al demostrar que mis notas y artículos, siempre tenían un soporte valedero y fidedigno.

Censuras, amenazas, denuncias penales, ‘acoso judicial’, y ahora la presunta malquerencia del comandante de la Policía Metropolitana, no me harán desfallecer en mi empeño diario en la búsqueda de la verdad, ni en un esfuerzo digno por construir una sociedad más equilibrada y justa, donde todos tengamos cabida.

Sé que nada lo obliga a rectificar sus declaraciones públicas, y si deberé recibir algún tipo de disculpa o aclaración de su parte, solo lo dejo al sano arbitrio de su moral y conducta.

Equivocarse y reconocerlo es de humanos, reza un lugar común. O como dice el diálogo de dos actores en una cinta de Hollywood “por eso los lápices tienen borrador, para rectificar…”.

Para notificaciones en el Edificio Caja Agraria, Carrera Tercera  15-31, Piso 12, Ibagué - Tolima. Teléfono 2619999 Ext. 116, Móvil 315 8315540, correo electrónico alexcorrearcn@hotmail.com.

Con mis sentimientos de consideración y respeto.

Atentamente,



ALEXANDER CORREA CARVAJAL
c. c. 93.412.279
Contador Público
T.P. 146.003 - T Junta Central de Contadores 
Periodista en Ejercicio – Autor


c.c. Fundación para la Libertad de Prensa – Flip, Bogotá, D.C.
c.c. Sociedad Interamericana de Prensa - S.I.P., Sao Paulo, Brasil.

Anexo lo anunciado